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¿Y si nuestro modelo de negocio ya no sirve?

La crisis del Covid-19 está poniendo muchos negocios contra las cuerdas. En algunos casos el objetivo será aguantar hasta que pase el temporal pero no pocos negocios se van a encontrar en un escenario en el que las cosas han cambiado y sus modelos de negocio ya no funcionan ni van a funcionar en la nueva realidad. Juan Manuel Martín, socio fundador de The Mentor Up, comparte en este post una visión positiva de las oportunidades que siempre hay detrás de toda amenaza.




En estos tiempos que vivimos muchas empresas están entrando en dificultades. En unos casos son dificultades coyunturales debidas a las medidas adoptadas para hacer frente a la pandemia del Covid-19 y en otros debidas a la crisis económica que toda esta situación ha generado y que viviremos durante un tiempo todavía por ver. En estos casos, la clave de la supervivencia pasa por tener la solidez financiera o el acceso a financiación que permita atravesar el temporal y que el negocio permanezca durante éste, con los ajustes que puedan ser necesarios.

Sin embargo, no son pocos los casos de empresas que están viendo cómo en estos tiempos se está abriendo un nuevo escenario económico y social que supone que su modelo de negocio se queda anticuado y ya no sirve. En el pasado, estos cambios solían ocurrir de una manera gradual a lo largo de un tiempo suficientemente prolongado como para que el negocio se fuera ajustando a las nuevas condiciones o muriendo lentamente, pero vivimos en la era de la aceleración en la que todo ocurre cada vez más rápido y esto desconcierta.

El propietario de un restaurante que hacía el grueso de su facturación con los menús del día consumidos por personas que tenían sus puestos de trabajo en oficinas circundantes, ahora no sólo se encuentra con una enorme bajada de su volumen de venta debido a que la mayoría de esas personas están teletrabajando, sino que, mirando a futuro, ve que si el teletrabajo se instala definitivamente en muchas empresas, como así parece que puede ocurrir, puede ver que de manera definitiva un treinta o cuarenta por ciento de su facturación desaparece, llevando su negocio a la inviabilidad, o mejor dicho, a la necesidad de transformar su modelo de negocio.

Siguiendo con el ejemplo del restaurante, una transformación de su modelo de negocio es lo que han hecho muchos: pasar a servir comida a domicilio. El razonamiento sería el siguiente: “si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma tendrá que ir a la montaña”, o dicho de otra manera: “si los clientes no vienen al restaurante, tendremos que ir donde estén los clientes.” Este cambio del modelo de negocio implica retos operativos indudables ya que no es lo mismo preparar comida para consumir en un local que hacerlo para servir a domicilio, además, el reto logístico no es menor con los costes asociados que conlleva. Pero por otra parte, el mercado potencial se abre enormemente ya que no sólo podremos servir a los clientes de las inmediaciones sino también a aquellos dentro de un círculo de distancia mayor. Aún así hay más retos: la competencia ya no son los tres o cuatro restaurantes cercanos sino todos los restaurantes que también han hecho ese ajuste de su modelo de negocio y que ahora pueden servir a clientes dentro de tu área de influencia.

Como se ve, transformar un modelo de negocio tiene toda una serie de implicaciones estratégicas que es necesario evaluar para tomar las mejores decisiones y controlar el riesgo. Pero también podemos decir que la transformación del modelo de negocio es un trabajo creativo con múltiples posibilidades. La opción de servir comida a domicilio no es la única posibilidad que tiene un restaurante que se encuentre en este nuevo escenario, hay muchas otras, y hay verdaderas nuevas oportunidades que se pueden explorar. ¿Y si esos cuatro o cinco restaurantes que se encontraban cercanos se unen para crear una nueva oferta original e innovadora que constituya un circuito de restauración de ocio para los clientes de fin de semana? ¿Y si convertimos el local en un lugar “de culto” para una oferta de un determinado tipo de producto gastronómico buscando que clientes de toda la ciudad se desplacen a tu local para consumirlo después de acabar su jornada laboral? o ¿Y si transformamos el local en subcentro logístico que dé servicio a una plataforma bien de venta de producto fresco o de comida preparada?...

Las opciones que se abren cuando nos ponemos a pensar en posibilidades son muchas. Después, habrá que analizarlas y estudiar qué modelo económico las podría hacer viables, y si ese modelo económico tiene encaje en el mercado. Pero lo principal es que adoptemos la mentalidad de “posibilidades y oportunidad”, esa mentalidad que mira más allá de lo conocido y de lo inmediato para explorar cosas nuevas. En mi opinión, éste puede ser el gran reto a enfrentar por parte de aquellas empresas que necesitan transformar su modelo de negocio pues en general los seres humanos tenemos una cierta inercia y tendencia hacia el status quo. Nos gusta lo nuevo en mayor o menor medida dependiendo de la personalidad, pero también hay instalado en nuestro ADN un instinto de supervivencia que es reacio al cambio, especialmente si este cambio implica lo desconocido y riesgo.

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